Te Refiero, un proyecto que aún no es

En primer semestre de la universidad descubrí mi amor por el emprendimiento: fui el creador de una idea ganadora para hacer publicidad por medio de perritos.

No sólo ganamos el premio a la idea más innovadora, sino que también a la de mayor ventas, mayor organización y mejor logística. Estaba viviendo literalmente un sueño. Mis compañeros y yo mismo me convencí de que era muy bueno emprendiendo.

Al finalizar mi carrera decidí, por supuesto, emprender. Hice la práctica profesional obligatoria en una empresa de sector salud, en la cual duré un año y medio. Finalizado este tiempo, sin más que hacer, le dije a un amigo ingeniero que montáramos una empresa de tecnología. Corría el año 2014 y co-cree un proyecto de aplicaciones para cafeterías y restaurantes. La idea era ahorrarle tiempo al comensal, pudiendo ordenar su comida desde el computador y que cuando llegara al sitio, ésta ya estuviera lista y calientica. No nos estábamos enfocando en domicilios, pero finalmente es lo que arrasó el mercado a nivel tecnológico. Llegaron grandes empresas como Domiciliosya, las cuales acapararon el mercado y allí descubrí mi primer "fracaso". Las cafeterías que visitábamos eran principalmente universitarias y no nos tomaban muy en serio ya que el problema no estaba del lado de ellos sino del lado del estudiante. En otras palabras, como nuestra idea no solucionaba una necesidad del empresario sino de su cliente, no nos dieron prioridad. Al fin de cuentas, siempre mantenían llenas porque los estudiantes debían almorzar sí o sí. Como enseñanza me llevo el brindar soluciones a problemas descubiertos, pero sobre todo, enfocadas al que te paga por el servicio. En este caso, los estudiantes no pagarían por el uso de nuestra empresa, sino los dueños de las cafeterías.

Personalmente me sentí triste al no poder sacar adelante el proyecto, porque consideraba que era una buena idea y que yo tenía todos los méritos académicos y la motivación adecuada para salir adelante. Por supuesto pensaba lo mismo de mi socio. Creo que el hecho de que las cafeterías universitarias no nos tomaran en serio, y más aún, las cafeterías de la universidad donde pasé cinco años de mi vida fue lo que más me afectó. Sin embargo, hace poco una amiga me dijo la siguiente frase: "muchas veces los emprendedores están fuera de su tiempo, porque son tan innovadores que la sociedad no está lista para adaptar sus ideas". Hoy creo que eso pudo afectar también.

Pero como el día siempre llega después de la noche, decidí cambiar la idea hacia una llamada Te Refiero. Este proyecto ha tenido varias etapas en mi vida, cada una con sus valiosas enseñanzas, las cuales básicamente resumo en tres:

1. Etapa de conectar personas que brindan servicios con los que necesitan servicios: no sólo buscábamos crear una plataforma intermediaria entre ambos tipos de usuarios, sino agregar unos componentes adicionales de tecnología que nos hicieran especiales. Pero de nuevo, como en el anterior proyecto, la tecnología no estaba tan avanzada como hoy en día. Transcurría el año 2015. Mi socio estaba estudiando Ingeniería y lo que teníamos en mente superaba, en ese momento, sus conocimientos técnicos. Lastimosamente tuvimos que dejar el proyecto hasta ahí, ya que no teníamos dinero para contratar empresas de software y el tema de ángeles inversionistas no era muy conocido, al menos por mí, en ese momento. Por otro lado, a pesar de querer dedicarme 100% a ser emprendedor, mi familia y personas cercanas me incitaban a seguir buscando empleo, pues era lo "normal". ¿Cómo se me ocurría no seguir enviando hojas de vida? Me enfrentaba a un gran dilema: entre más grandes los huecos que tuviera entre trabajos como empleado, más difícil sería para mí que me contrataran más adelante. Mejor dicho, o era emprendedor a medio tiempo o no lo era, porque la prioridad (de mis padres y las personas que me querían) era ser empleado. Normal, era lo que todos ellos conocían y yo aún no sabía bien qué hacer con mi vida.

No vengo de una familia empresaria y esto es otra gran enseñanza: las personas cuando aconsejan lo hacen desde su posición más cómoda y más segura. Cuando uno recibe un consejo es para saber lo que esa persona haría en tu lugar. Suena bonito pero hay un gran problema: Tú eres un ser independiente y autónomo y lo que debes preguntarte es: ¿qué quiero hacer yo? Ojo, no estoy diciendo que uno deba ir por la vida sin escuchar consejos, lo que uno debe hacer es analizar bien los consejos de quién quiero escuchar: ¿esa persona que me aconseja yo la admiro? ¿Es alguien que tiene una especie de autoridad en mí (papá, mamá, jefe, sacerdote, etc.)? A pesar de que muchas personas te aconsejen porque te quieren, es probable que por protegerte te pidan que no hagas lo que ellos desconocen o se sienten inseguros. Este tema es difícil, pero con la edad uno adquiere la sabiduría para saber qué consejos tomar y cuáles no; por lo menos es lo que me pasó a mí. En ese momento, tomé los consejos de mis padres de seguir buscando empleo y de hecho trabajé en varias empresas más.

2. Etapa de conectar emprendedores con compradores. Me asocié con dos hermanos que son muy diestros en temas de desarrollo web y marketing digital, pero al igual que como me pasó con mi amigo anterior, estos chicos no tenían los conocimientos técnicos para desarrollar el proyecto con las innovaciones en mente. Se creó una página web bonita y útil, en la cual pude ver materializados mis sueños por un instante. Sin embargo, el Covid llegó y no supimos cómo monetizar. Buscamos estar activos desde el 2020 hasta el 2022 apoyando la mayor cantidad posible de emprendedores, pero al ser un momento crítico para la economía mundial, no generamos ingresos y todo lo hicimos desde lo social. Sin embargo, para una empresa naciente como nosotros esto es mortal y decidimos parar el proyecto, pues sobre todo mis socios se cansaron de trabajar y no ver resultados económicos. Enseñanzas: Puedes planear lo que sea, pero una pandemia seguro no está en el radar. También muy importante estar sincronizado con los socios en todos los aspectos.

3. Etapa de renacimiento: Año 2023. Decido retomar Te Refiero y salgo a buscar socios para financiarme. Después de muchas reuniones y adaptación de la idea de negocio debido a consejos que he decidido escuchar e implementar, el proyecto cambia un poco y consigo parte de las personas que me acompañan en esta travesía. Año 2024: Tengo varias reuniones con proveedores de tecnología y los precios varían cada vez más hacia arriba. Debo conseguir más socios para financiarme y lograr acuerdos con el proveedor elegido para no superar un techo máximo de presupuesto. En este momento Te Refiero está muy presente en mi mente y en mi corazón, pero es un proyecto que aún no es. Espero verlo materializado al terminar el 2024. Enseñanza: Confiar ciegamente en Dios. Uno hace el trabajo que debe hacer, se esmera en dar todo de sí, pero los tiempos los maneja Él.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo que es para uno es para uno, y lo que no, pues no

Historia de Migue Gómez - Conferencista Mexicano de Desarrollo Personal